
A partir de este lunes comenzará a regir la adecuación de los bancos para habilitar las cuentas sueldo en dólares, una medida que permitirá que las empresas paguen salarios en moneda estadounidense, siempre que exista acuerdo entre empleador y trabajador.
La posibilidad ya estaba contemplada en la legislación vigente, tras la aprobación de la Ley de Modernización Laboral y las modificaciones a la Ley de Contrato de Trabajo. La novedad es que el Banco Central actualizó la normativa para que las entidades financieras adapten su operatoria.
El especialista en inversiones Aníbal Casas Arregui explicó que el pago de salarios en dólares deberá establecerse de común acuerdo y que será necesario dejar definidas reglas claras, como el tipo de cambio de referencia, para evitar futuros conflictos.
Además, destacó que estas cuentas tendrán el mismo tratamiento que las cuentas sueldo en pesos: serán gratuitas para depósitos, extracciones y transferencias, lo que facilitará la bancarización de quienes perciban ingresos en dólares.
Sin embargo, consideró que el impacto de la medida será limitado. Señaló que las empresas continúan con restricciones para acceder al mercado oficial de cambios, por lo que, en la mayoría de los casos, deberían adquirir dólares mediante operaciones financieras, como el dólar MEP, lo que podría generar restricciones adicionales para otras operaciones, como el pago de importaciones o de préstamos en moneda extranjera.
En ese contexto, Casa Arregui evaluó que la medida representa un nuevo paso en la flexibilización del mercado cambiario, aunque no espera que tenga un efecto masivo en el corto plazo.
Dólar: por qué se habló de un valor de $1.800 a fin de año
Durante la jornada, el dólar oficial cerró en torno a los $1.520, mientras que el dólar blue se ubicó cerca de los $1.540.
El debate se intensificó luego de que el vocero presidencial, Manuel Adorni, mencionara la posibilidad de que el dólar oficial alcance los $1.700 o $1.800 hacia fin de año.
Según explicó Casa Arregui, esa estimación responde a una lógica económica: si al valor actual del dólar se le aplica una inflación proyectada cercana al 15% para lo que resta del año, el resultado se ubica alrededor de los $1.750, por lo que un valor cercano a los $1.800 no implicaría un salto extraordinario, sino una evolución en línea con la inflación esperada.
El especialista sostuvo que la declaración generó repercusión porque fue interpretada fuera de contexto y remarcó que, desde el punto de vista económico, el dólar es un precio más dentro de la economía y su evolución puede acompañar el nivel general de precios.