
El presidente de la Unión Argentina de Salud, Hugo Magonza, advirtió que algunos medicamentos cuestan hasta un 300% más que en otros países. Además, señaló que el gasto en remedios pasó de representar el 15% a casi el 40% del desembolso directo de los afiliados a las prepagas.
El precio de los medicamentos se transformó en uno de los principales factores de presión sobre el sistema sanitario argentino y, especialmente, sobre el bolsillo de los pacientes. Algunos tratamientos cuestan hasta cuatro veces más que en otros países, según advirtió Hugo Magonza, presidente de la Unión Argentina de Salud (UAS) y director del CEMIC.
El dirigente explicó que el impacto de los medicamentos dentro del gasto directo de los afiliados a empresas de medicina prepaga aumentó de manera considerable: pasó de representar alrededor del 15% a ubicarse actualmente entre el 35% y el 38%.
El dato que encendió la alarma: medicamentos hasta 4 veces más caros
Magonza tomó como referencia a España para comparar los precios y aseguró que, en determinados casos, el gasto que debe afrontar una persona en la Argentina puede ser hasta cuatro veces superior al de un paciente español.
La diferencia implica un valor de hasta 300% por encima del precio registrado en el país europeo.
Según explicó, el problema no responde a una sola causa, sino a una combinación de factores que fue modificando la estructura de costos del sistema de salud.
Del 15% al 38%: el salto que dio el gasto en medicamentos
Uno de los datos más contundentes señalados por el titular de la UAS es el peso que adquirieron los medicamentos dentro del gasto sanitario.
Mientras anteriormente representaban cerca del 15% del gasto directo de atención médica de un afiliado, actualmente esa proporción se ubica entre el 35% y el 38%.
El incremento supone una presión cada vez mayor tanto para los pacientes como para las empresas de medicina prepaga y el resto de los actores del sistema.
¿Por qué aumentaron tanto? Las dos causas que señala la UAS
Para Magonza, existen dos grandes factores detrás del desfasaje.
El primero es directamente el precio de los medicamentos. El segundo está relacionado con la aparición y expansión de tratamientos más sofisticados y costosos.
En particular, mencionó el crecimiento de los medicamentos biológicos y oncológicos, que permitieron importantes avances médicos pero que también implican costos significativamente superiores.
"Son muy buenos pero a su vez más caros", resumió.
La brecha comenzó a crecer después de 2002
Magonza ubicó el inicio de una fuerte divergencia a partir de 2002, cuando, según explicó, los costos de los medicamentos comenzaron a evolucionar por encima de los ingresos.
"A partir de 2002 se empezó a abrir la brecha de las curvas: el costo iba por una y los ingresos, pisados por los distintos gobiernos, fueron por otra", sostuvo en declaraciones a Splendid AM 990.
Además, afirmó que desde ese año los medicamentos aumentaron 8,5% por encima del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
En el mismo período, sostuvo, la cuota de las empresas de medicina prepaga se ubicó 18% por debajo del IPC.
Tres medicamentos de uso diario muestran la diferencia
Las diferencias de precios también aparecen en medicamentos de consumo habitual.
Un informe reservado que circula entre funcionarios y al que accedió la Agencia Noticias Argentinas comparó una canasta de 17 principios activos esenciales con los precios registrados en farmacias de Argentina, Brasil, Estados Unidos, Francia, España e India.
Los resultados para tres tratamientos crónicos de alto consumo son contundentes:
| Medicamento | Argentina | Exterior |
|---|---|---|
| Levotiroxina | US$ 19,3 | US$ 3,1 |
| Atorvastatina | US$ 43,1 | US$ 8 |
| Metformina | US$ 26,1 | US$ 5,3 |
Los valores muestran que la diferencia no se limita a medicamentos excepcionales o tratamientos de altísimo costo, sino que también alcanza a remedios que forman parte del consumo habitual de millones de personas.
"No estamos hablando del medicamento que cuesta una fortuna"
Magonza puso el foco precisamente en este punto al remarcar que las comparaciones también contemplan los medicamentos que una persona compra habitualmente en una farmacia.
"Acá se mide el medicamento que uno consume en la farmacia, no el medicamento que cuesta una fortuna", afirmó.
La aclaración resulta relevante porque el debate sobre el costo de los medicamentos suele concentrarse en tratamientos oncológicos o terapias de alta complejidad, mientras que las diferencias también aparecen en remedios destinados a enfermedades crónicas.
El diagnóstico sobre el sistema de salud: "Es muy bueno", pero tiene agujeros
Magonza defendió el funcionamiento general del sistema sanitario argentino, aunque cuestionó sus problemas estructurales.
Según afirmó, el sistema de salud "es muy bueno", pero al mismo tiempo presenta "una enorme cantidad de ineficiencias y agujeros negros".
A su entender, una parte de esos problemas podría corregirse mediante cambios legislativos que permitan mejorar la administración de los recursos y reducir los abusos.
El desafío: bajar costos sin afectar la atención
El debate por el precio de los medicamentos excede el valor que aparece en la góndola de una farmacia. El incremento repercute sobre los pacientes, las prepagas, las obras sociales y, en última instancia, sobre la sustentabilidad de todo el sistema sanitario.
La discusión que plantea la UAS apunta así a un problema de fondo: cómo reducir los costos y las ineficiencias sin deteriorar el acceso a los tratamientos.
Mientras los medicamentos ganan cada vez más peso dentro del gasto sanitario, la diferencia de precios con otros países vuelve a poner bajo la lupa toda la cadena de formación de valores y el destino de los recursos destinados a la salud.