El Gobierno provincial puso en marcha una estrategia que busca transformar los establecimientos educativos en espacios más preparados frente a las altas temperaturas. El plan utilizará mapas de islas de calor para definir dónde intervenir primero y prevé extender la forestación a escuelas de todo el territorio.
Rancul se convirtió en uno de los puntos de partida de una política provincial que busca anticiparse a uno de los efectos más visibles del cambio climático: el aumento de las temperaturas y la falta de sombra en espacios de uso cotidiano.
Bajo el lema “Sembramos hoy el futuro de nuestras escuelas y de La Pampa”, autoridades provinciales, especialistas y representantes de la comunidad educativa participaron de una jornada destinada a poner en marcha acciones concretas de forestación y adaptación climática en establecimientos educativos.
La propuesta es impulsada por los Ministerios de Educación y de la Producción, la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático y la COMISSET, y apunta a llevar las políticas ambientales del diagnóstico a la acción directa.
La ministra de Educación, Marcela Feuerschvenger; la ministra de Producción, Fernanda González; la secretaria de Ambiente y Cambio Climático, Vanina Basso; y el intendente de Rancul, Hernán Carlos Viano, participaron de la actividad junto a equipos técnicos y referentes de la comunidad.
El mapa que marcará dónde plantar primero
Uno de los aspectos más relevantes de la estrategia es que la forestación no se realizará solamente en función de criterios tradicionales. La Provincia incorporará información climática para identificar los establecimientos educativos que presentan mayores necesidades de adaptación.
Durante la jornada, la Subsecretaría de Cambio Climático presentó la exposición “La Pampa frente al cambio climático con evidencia para la acción”, mientras que se explicó cómo el mapa provincial de islas de calor puede convertirse en una herramienta para definir prioridades.
La secretaria Vanina Basso explicó que el objetivo es cruzar los datos de temperaturas superficiales con la ubicación de las escuelas para determinar aquellos sectores donde sea necesario avanzar con mayor urgencia en la generación de sombra y la incorporación de vegetación.
El planteo marca un cambio de enfoque: la información científica comienza a utilizarse como herramienta para decidir dónde y cómo intervenir sobre los espacios educativos.
“Esta estrategia nos permite llevar a la práctica medidas concretas de adaptación contempladas en el Plan Provincial de Respuesta al Cambio Climático”, señaló Basso.
La funcionaria sostuvo que el desafío es utilizar la evidencia disponible para orientar las decisiones y construir escuelas más preparadas frente a los efectos del cambio climático.
Una política que busca llegar a todas las escuelas
Durante el encuentro también se presentaron los alcances del Programa de Forestación Provincial dirigido a Instituciones Educativas, con el objetivo de extender progresivamente estas acciones a establecimientos de distintos puntos de La Pampa.
Para la ministra Marcela Feuerschvenger, la iniciativa trasciende la colocación de árboles y se convierte en una herramienta de educación ambiental y participación comunitaria.
“Esto adquiere otro tipo de dimensión y consolida un compromiso comunitario”, afirmó la ministra, quien destacó la importancia de incorporar el cuidado del ambiente y del entorno a la vida cotidiana de las comunidades educativas.
Feuerschvenger también remarcó que La Pampa es la primera provincia en contar con esta estrategia ambiental, según destacó durante la jornada.
Plantar no alcanza: el verdadero desafío comienza después
La actividad tuvo además una instancia práctica. Los participantes realizaron la implantación de ejemplares forestales y recibieron explicaciones técnicas sobre las condiciones necesarias para garantizar su crecimiento y conservación.
La ministra de Producción, Fernanda González, puso el foco precisamente en ese punto: la supervivencia de los árboles una vez que son plantados.
La Provincia aportará material forestal a través de sus Viveros Forestales Provinciales y pondrá a disposición la experiencia de los equipos técnicos especializados.
“Poner una planta es muy fácil, pero lo complicado después es mantenerla, sostenerla en el tiempo y realizar los cuidados post implantación”, advirtió González.
La definición expone uno de los principales desafíos del programa: que la forestación no quede reducida a una jornada simbólica, sino que se transforme en un proceso sostenido de mantenimiento y cuidado.
Rancul, otro paso de una estrategia provincial
La jornada finalizó al mediodía con un balance entre las autoridades y la comunidad local. El objetivo planteado por la Provincia es continuar replicando este tipo de acciones y llevar la estrategia de forestación y educación ambiental a escuelas de todo el territorio pampeano.
La apuesta combina tres ejes: más árboles, más sombra y mayor preparación frente al cambio climático.
Con el uso de información climática para definir prioridades y el acompañamiento técnico para sostener las plantaciones, el Gobierno provincial busca que las escuelas no solo enseñen sobre ambiente, sino que también se conviertan en parte activa de la respuesta frente al cambio climático.
