
El economista y director de la consultora MacroView, Pablo Goldín, sostuvo que la falta de liquidez es hoy el principal obstáculo para que la economía argentina logre una recuperación sostenida. Advirtió que industria, construcción, comercio y servicios continúan rezagados y que el Gobierno deberá resolver este problema de cara a las elecciones de 2027.
El economista y director de la consultora MacroView, Pablo Goldín, sostuvo que el principal problema del programa económico del Gobierno es la falta de pesos en circulación y de crédito, una situación que, según su análisis, está frenando la reactivación de buena parte de la economía argentina.
En una entrevista con la Agencia Noticias Argentinas, Goldín explicó que un programa económico exitoso y sostenible debe alcanzar cuatro objetivos: estabilidad cambiaria, buen financiamiento de la deuda pública, una inflación baja y una recuperación sostenida del nivel de actividad.
A su entender, los primeros tres objetivos se encuentran cumplidos “a medias”, mientras que la reactivación es el punto más retrasado.
“Está claro que hay un 80% de la actividad en Argentina que le está costando mucho”, señaló el economista. En ese grupo ubicó a la construcción, la industria, el comercio y los servicios. En contraposición, destacó el desempeño del campo, la energía, la minería y, en alguna medida, los bancos.
El faltante de pesos
Para Goldín, la explicación central está en la falta de “remonetización” de la economía, es decir, de una mayor cantidad de pesos disponibles tanto en los bolsillos de los consumidores como en los depósitos y el crédito bancario.
Según sus cálculos, actualmente existen alrededor de $180 billones entre el dinero que tiene la población y los depósitos bancarios. En períodos de mayor reactivación, indicó, la economía llegó a funcionar con unos $220 billones.
De acuerdo con esa estimación, actualmente faltarían entre $40 y $50 billones para alcanzar un nivel de liquidez que permita un mayor movimiento de la actividad.
“Son sectores muy necesitados de pesos, muy necesitados de que haya más remonetización”, explicó al referirse particularmente a la industria y la construcción. También remarcó que el comercio es uno de los sectores más dependientes de la circulación de dinero y del crédito.
La política del Banco Central
El economista puso el foco también en la estrategia del Banco Central. Señaló que la autoridad monetaria compró más de US$14.000 millones desde el comienzo del año, operación que implicó la emisión de unos $20 billones.
Sin embargo, sostuvo que buena parte de esos pesos fueron retirados posteriormente mediante operaciones con bonos y mecanismos de esterilización. Según su cálculo, finalmente sólo unos $4 billones de aquella emisión quedaron en circulación.
“El principal problema que tiene este programa es que no hay suficiente liquidez para mover la economía”, afirmó Goldín.
Para el economista, una recuperación débil no sólo afecta a las empresas y al empleo, sino que también puede terminar generando dificultades fiscales. Una economía con menor nivel de actividad recauda menos y, por lo tanto, puede hacer más difícil sostener el equilibrio de las cuentas públicas.
El dilema entre inflación y crecimiento
Goldín reconoció que una mayor cantidad de pesos en circulación podría generar presión sobre los precios, pero planteó que el Gobierno enfrenta un dilema entre mantener una inflación muy baja con una economía prácticamente estancada o aceptar un ritmo de reducción de la inflación algo más lento acompañado por una mayor actividad.
“El Gobierno tiene el dilema de bajar la inflación en la paz de los cementerios o bajarla a un ritmo más lento con la economía más movida”, graficó.
En ese sentido, consideró que mantener el consumo contenido, sin crédito y con poca circulación de dinero, puede contribuir a reducir la inflación, pero no constituye un programa económico sostenible en el largo plazo.
Dólares, ahorro e incertidumbre
Otro de los puntos abordados durante la entrevista fue la persistente demanda de dólares. Goldín estimó que los argentinos continúan comprando alrededor de US$2.000 millones mensuales y advirtió que, mientras esos ahorros permanezcan fuera del circuito productivo, será difícil conseguir una reactivación fuerte.
El economista atribuyó la demanda de divisas a una combinación de factores: dudas sobre la sostenibilidad del esquema cambiario, la proximidad de las elecciones y la percepción de que el dólar podría estar barato.
Respecto de una eventual devaluación, explicó que el actual esquema funciona de manera diferente y que el tipo de cambio surge principalmente de la interacción entre oferta y demanda. Por eso, consideró que no necesariamente se trata de una decisión devaluatoria del Gobierno, sino de un eventual ajuste del precio del dólar determinado por el mercado.
El desafío electoral de Milei
De cara a las elecciones de 2027, Goldín consideró que el Gobierno enfrenta dos desafíos principales: garantizar los dólares necesarios para afrontar los vencimientos de deuda y conseguir una reactivación más fuerte de la economía.
Afirmó que el Banco Central deberá acelerar la obtención de divisas para hacer frente a los compromisos del próximo año y evitar que la incertidumbre cambiaria aumente a medida que se acerque el proceso electoral.
Sobre las posibilidades de reelección de Javier Milei, el economista sostuvo que el oficialismo llega a la elección con resultados “a medias”: sin una economía espectacular, pero tampoco en una situación que lo deje fuera de competencia.
Para Goldín, la evolución de la actividad durante los próximos meses será determinante. Si la economía logra destrabar el problema de la liquidez y recuperar sectores hoy rezagados, el Gobierno podría llegar fortalecido a 2027. Pero si el “tapón monetario” persiste, la falta de crecimiento podría convertirse en uno de sus principales problemas políticos.